lunes, 15 de agosto de 2011

De la infelicidad a la neurosis

No hay materia ni manifestación más triste evidente que el de no soportar la felicidad y solvencia ajenas. Del intento de camuflarlo bajo satisfacción, se precisan de simultáneas enfermedades, patologías mentales varias, o lo que se traduce en modo práctico, desde la estupidez anular aún más partes, capacidades y potencionalidades cognoscitivas, del propio vitalismo propio, de las ganas de vivir, y de la necesidad y equiparación de existir. No hay mayor signo de impotencia. No hay mayor estupidez que creerse recibir atención o "que me hagan caso", cosa que sólo concibe una mente "infantil" o cegada de desarrollo desde la infancia, sin inocencia en su sentido positivo no peyorativo.

http://www.youtube.com/watch?v=EfdwQZFwFyo&feature=player_embedded

¿No os habéis dado cuenta? Ya que el infierno más allá, ha dejado de ser paralizante en la incógnita y la ineficiencia de haber sido manejado conscientemente, tratan de "adelantárnoslo", de traerlo más acá. Y de la grandísima ironía que con esta frase se pretende, del absurdo que supone, de la triste realidad inasumible para estos entes insufriblemente risibles, bajamente resignados; de su intento de fingir "gran vida" a la perpetua hambruna de sus mórbidas existencias, infelices glotones cuya idiotez no permite ni detectar su compulsión, ni acaso solventarla, son el pretendido vacuo de interacción, la pretendida inconsciencia de infelicidad solapsada y de contínuo solicitada. Son la consciencia de la capacidad esquivada, la aburrida escondida inaspiración, aburrida cada segundo no motivación y búsqueda de "contrariedad" acá y vergüenza a indeterminar allá. Algo que se constituya o fuera "generado", más acá, acá, allá o más allá, pasa a ser o más bien simplemente es, existencia. Y posee todas las connotaciones y "descripciones" reconocidas por el cognoscente, es ridículo, excepto para la omisión mental del idiota, que nada posee nada y es absurdo hablar de apropiación. Lo que el idiota se finge "poseer", es el vacuo y signo de deficiencia e incapacidad allí donde lo requiere el ínfimo ridículo, sólo basta ver lo que su corto hilo mental retuerce: la metodogía y ocurrencia no alcanza mucho más allá, y más allá me viene a la ironía ahora dicha. Recorren un corto espectro que no merece ser vivido, desde razón de economía absoluta, a razón de definición existencial. Os vendieron y vuestro precio era la ínfima o nula valía, y este resultado, a estas alturas de hacer el ridículo con el intento fanfarronería, "satisfacción", y toda fingida, os lo merecéis a simple causa y efecto, o mejor dicho, ausencia causa ausencia de efecto, consecuencia. Seréis viados hacia la interacción pertinente, en el lenguaje que podéis entender, seréis colapso allí donde hayéis, y lo que padezca otro no es consuelo, es el desesperado intento de la ocurrencia de un deficiente en idiotez de esconderse de sí mismo y no darse cuenta. Vuestra simple gana de lo que llamáis "hacer daño": no dar la cara; y rogarlo (a expensas de cambiar su vocablo). La ocurrencia de comparar y querer hacer daño es cobardía. Y no tiene sentido. Si seguís haciéndolo es por vergüenza, y porque creéis más terrible la realidad "sabida" que la exinción y agonía "desapercibida".
En vuestra ínfima reducida intimidad que a capacidad os queda (no hace falta que os la violen), intentáis llamarlo "sobrevivir", desesperadamente al tener lo que jamás hubiérais soñado de depender de vosotros. Y al mirar quién mancha sus manos de mierda, qué manos, son las vuestras; esto es, os lo merecéis. Ridículo circo y teatro necesitado de público que ha de ser obligado. Os lo merecéis.
Esta "optimización" de interacción de química orgánica será producida, en los "tronos" sólo tienen la necesidad de creérselos y se sienta la escoria y sólo lo ambicionan innecesarios, porque la irrealidad de la gerarquía y el complejo que deriva al dominio, no confunden lo que eventualmente puede "tirar del carro" y es evidente que la completa interacción es la "grandeza" (cuando intenta ser nombrada) porque es tautológicamente la plenitud. La plena existencia. Y que la existencia sea a mata caballo tal en algún momento o a medias plena, es sólo una deficiencia del cognoscente. El único medio que "tergiversáis" es el reino animal, y éste siempre supone un concadenado de interacción, cuya evolución de hechos es ridículamente formalizada en nombres, las más de las veces a "sobrevivir" mentalmente adecuar la realidad a la pequeñez de las lindes de la propia. He decidido, el primer libro que escriba, frente a mi proyecto de redacción filosófica, será "Los derroteros de lo innecesario", y su primer artículo "El arquitecto de la ceniza" haciendo suma ironía, profundidad y comicidad en estas frases que son titulaciones.

Salutación, seguro que el daño en la biología y comprensión ajena "os hace sobrevivir", cortos que os eleva. Seguro que tiene sentido y ocurrencia, puesta de escena, siempre asegurada... la cobardía y la invalía no conmovente.


Blancanieves: Tras haber reflejado hasta -con- ficciones: -¿Espejito, espejito; soy ahora la más guapa del reino? - Irrelevante. Sigues siendo la misma fea, que se finge no tener qué envidiar, e ir a buscar a dónde envidiar te define. El siguiente paso fue romper el espejo, la siguiente "genialidad" apagar la luz. Así fue el paso de ser la pobre acomplejada a la evidente "reina del lugar": (La de el reflejo reflexivo roto, la del deformado en oscuridad. A veces, en su enfermedad mental necesitada, se pavoneaba, guarecida del acceso presencial inesperando la agonía)

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