jueves, 29 de septiembre de 2011

Atenea, entre bambalinas

Este relato corto, más lírico que prosáico; lo oí alguna vez, o quedo grabado en mi pecho con palabras difusas y conclusión exacta. El Relato, que resonó por entre mis sienes a más de un sueño y mirada perdida acaso brotó de mí un día en que una pequeña me pidió que le realizara un dictado en pos de corregir sus faltas de ortografía. Este es el escrito de su desgarbada letra que graciosamente ocupaba tres páginas en su cuaderno de tareas, obviamente de sus faltas corregido, como buenamente pude:



Eran buenas sus intenciones. Atenea disponía de dos seres alados entre rejas; pues, si ella les quería a su lado, los aves jamás entendieron ni sus palabras ni sus mimos.
Un amanecer sin canto la hizo comprender, tras muchos de ellos, que carecían de vida aunque sus pechos palpitaran. Optó abrir la puerta entre los barrotes y que ellos decidieran. Su instinto -nada mutuo- les hizo pretender el cielo… Una vez salieron, se precipitaron contra el suelo.
Atenea olvidó querer.
Los pájaros olvidaron volar. 


       El relato remitido encabeza el libro Entre Bastidores, de la trilogía de poemas Coup de Théâtre, Desuve 2004                               

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