domingo, 25 de septiembre de 2011

CUENTO CHINO

Cuentan que el emperador Hi Me - Ning de la antigua China ordenó a su mano derecha Yor - Ding que se desiciera de los súbditos más revoltosos, que no le aplaudían cada vez que salía a saludar a los balcones de la Ciudad Prohibida.

Yor - Ding dejó esta desagradable tarea a su mano derecha Ma - Tiang. Éste, que era de buen corazón , no se atrevió a eliminarlos por la fuerza; no era un hombre de acción, sino un esudioso que se interesaba más por la poesía y la literatura que por la represión y las armas de guerra.

Así que ideó que cada vez que el emperador se iba a asomar a saludar a los balcones d la Ciudad Prohibida, convocaba a los revoltosos a reuniones inútiles, análisis farragosos y discusiones bizantinas levantando actas de dichos encuentros para dar aires de oficialidad a tamaña pantomima.

Una niña, que trabajaba como esclava del emperador, conocía la trampa ideada por Ma - Tiang y se la contó a los revoltosos, que salieron de su engaño y comprendieron que habían sido burlados.

Desde aquel día, el tirano no puede vivir de su autoengaño y salir a saludar a los balcones de la Ciudad Prohibida, pues miles de revoltosos lo abuchean y tiran inmundicias.

The University Herald

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